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-PERSONAJES DEL ANTIGUO MONTEVIDEO.

Carpeta de serigrafías. Ediciones Casapueblo, 1999.

Viajando hacia el ayer

En mis permanentes itinerarios y donde quiera que me encuentre, visitar los mercados sigue siendo dentro de mis costumbres una de mis grandes pasiones.

Encontrarme con la gente y el trabajo, dejarme envolver por la humareda de su cocina popular, por los propios olores de la cosecha y de la calle, el color de los frutos y verduras, el chillido de los animales en venta o la música de los pregoneros, son una vidriera de tal fuerza de autenticidad que me tientan a invadirla, a participar de su dinámica, a ser protagonista.

Nunca pude borrar la impresión que me causó aquella feria de Santana, en el interior de Bahía con su interminable frase de barracones extendidos y su exótica población de mercaderes. Multitudinaria asamblea del trabajo, donde el pueblo productor entre propuestas y demandas extendía ante la tentación, el balance de su esfuerzo.

Tampoco olvido el "Marché aux pouces" de parís, donde cada paso proponía un encuentro con la nostalgia, provocado por el hallazgo de los más exóticos objetos con su carga de historial.

En Tahití, Montevideo, Maldonado, Asunción, Lima, Fidji o la Nueva Guinea, sus mercados atrajeron mi curiosidad y me conquistaron. El extraño placer de llegar a ellos con las manos vacías, dejándome empujar por la curiosidad para disfrutar y participar del clima envolvente de sus ofertas.

Con estos dibujos quise refrescar los personajes que animaron la vida de los mercados y ferias del antiguo Montevideo. Los que quebraron la acústica de la ciudad naciente con sus pregones, los que dieron colorido a sus calles de tierra o empedradas.

Era tal su destaque, que no hubo viajero, historiador, conquistador o expedicionario que al llegar a nuestras tierras, pasara por alto su protagonismo. Gracias a ellos, en dibujos de refinada fidelidad que transitaron las épocas, es que pudimos conocer sobre sus tareas o sus vestimentas.

En el final de otra época, pido disculpas a esos artistas pioneros por inspirar con sus trazos y vivencias la construcción de mi carpeta, mi alfombra mágica.

Montado en ella, me atreví a a realizar este viaje de fantasía hacia el ayer tratando de recapturar y refrescar a mi manera, ese momento montevideano. Cuando la ciudad daba sus primeros aleteos animada por la música de sus vendedores callejeros.


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