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Libro: CUANDO SE PONE EL SOL

Páginas: 315

Ilustraciones: A 1 COLOR

Medidas(cm.): 19 X 21 X 2

Peso: 505 GR.

Precio U$S: 30

 

Ediciones de Casapueblo, Maldonado, Uruguay, 1995.
Este libro es un precioso documento de su protagonismo en la región, un testimonio de su pelea cuerpo a cuerpo con la dificultad, expuesto con la franqueza, sencillez y humildad de todo gran artista. Un estilo muy personal del pintor, que sin intuirlo, se convierte en escritor. Medio siglo con el ojo en la lupa, esta historia que hoy nos revela de su vida en el lugar, nos permite al mismo tiempo tener una visión de cómo fueron los días del balneario en aquellos años donde pocos como él, están habilitados para contarnos cómo corrieron.

 

 

Texto extraído del capítulo "Descubriendo Punta Ballena"

 

"...Mi Land Rover era igual al matungo de estancia, que conoce los caminos y cortadas mejor que el jinete. Sin darme cuenta, dejándome ir a suerte y verdad, tomé la ruta hacia el este. Al llegar a la bajada de Punta Ballena, me sentí tentado a aceptar todo lo que ese paisaje me regalaba. Tomé coraje, doblé hacia las grutas y dejé mi Land Rover bajo la sombra de un sauce vencido.

Aquel vehículo era parte de mí mismo. Con él profundizaba las playas recogiendo los regalos que el mar me dejaba en sus orillas,. También profanaba la privacidad del bosque juntando piñas para estimular el fuego.

Destartalado, arisco y quejumbroso era mi caballo de chapa y jamás se enfermaba. Las cicatrices eran su orgullo. Calentón y roncador siempre estaba a la orden para arrancar sin titubeos al primer contacto. Pero esta vez debía dejarlo allí antes de incursionar el terreno o de levantar mi inventario de baches y alambrados. ...Ese día fue un primero de Noviembre de 1957. Así inicié en soledades mi cumpleaños, caminando con fe hacia el encuentro del lugar soñado. Cuando llegué al punto más alto me trepé en la pilca de piedra que los españoles habían construido durante la colonia y que formaba la columna vertebral de esa ballena rocosa, partiéndola en dos. El primitivo cerco veteado por el musgo, nacía en la carretera y con vocación de arpón moría incrustándose en el mar...Estaba participando de un momento lunar. A lo ancho y a lo largo la desolación era dominante. Ningún árbol plantado, ninguna vivienda en los faldeos. Ningún pescador decorando las rocas. El silencio era absoluto, apenas quebrado por el canto de un sabiá o gaviotas en fuga. La tormenta al irse disipando, tornó la tarde pesada y calurosa. La humedad rescataba el perfume de las plantas nativas, y la atmósfera se enriqueció al mojarse la lavanda. ....La bajada permitió que desandara el camino con rapidez y sin tropiezos. Mi alegría era indescriptible, y la caminata la hice hablando a los gritos conmigo mismo. Había descubierto el sitio ideal para mi taller definitivo, pero debía cuidarme de no comentarlo con nadie para evitar inconvenientes. ..Debía levantar inicialmente una casilla de lata como base para construir de inmediato mi futura vivienda. Mientras en el papel garabateaba mis primeros trazos, observaba desde mi ventana hacia la calle la silueta del viejo Land Rover descansando con los ojos entornados debajo del farol. Al costado de la puerta, mi paraguas también dormitaba. Como un pájaro negro con sus alas mojadas, me había prometido que guardaría el secreto de mi descubrimiento."

 

 

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